La vagina es una zona de nuestro cuerpo que requiere de ciertos cuidados especiales. Todas las mujeres deberíamos estar pendientes de mantener una vagina saludable. Si no, ¿cómo disfrutaremos de una sexualidad plena?
El ambiente de tu vagina es una combinación perfecta de humedad, pH y flora microbiana.
Las necesidades de la vagina van cambiando a lo largo del ciclo vital femenino. Si eres una mujer de mediana edad, posiblemente ya lo hayas notado, pero también en ciertos momentos a lo largo de la vida (embarazo, posparto, ciertas enfermedades, medicamentos, estrés…)
Con pequeños cambios y hábitos saludables conseguirás que tu vagina se mantenga saludable y feliz. Estarás previniendo desde las molestas infecciones hasta problemas más graves.
1. Usa ropa interior de algodón. Deja que tu vagina respire, el algodón de te ayudará, pero mejor aún si te quitas la ropa interior de vez en cuando y dejas que se sienta libre.
2. Usa preservativos. ¿Sabías que también te ayudarán a mantener los niveles de pH en tu vagina?, lo que ayudará a prevenir infecciones.
3. Realiza controles ginecológicos una vez por año, así podrás prevenir enfermedades o descubrirlas a tiempo.
4. Ojo con el jabón: Los jabones aromáticos pueden secar la piel de la zona pélvica. Lo ideal para la higiene íntima es usar agua tibia con un jabón neutro y sin perfume.
5. Di sí a los juguetes sexuales. Y es que además de darte placer, son fabulosos para el mantenimiento vaginal.
6. Mantén la vagina bien hidratada. Una hidratación íntima adecuada es esencial para disfrutar más de las relaciones sexuales, para un uso correcto de los aparatos de entrenamiento de suelo pélvico o evitar la sequedad vaginal.
7. Utiliza ejercitadores pélvicos (también llamados pesas vaginales o esferas). Ejercitan, literalmente, los músculos del suelo pélvico al moverse en su interior, además de ayudar también a mantener tu capacidad de generar lubricación.
8. No tengas miedo de darte placer. Tómate tu tiempo para conocer tu anatomía erótica y disfrutar de tu sexualidad.
9. Escucha a tu cuerpo. Si te sientes que algo no va bien (sensación de entumecimiento, falta de deseo, dolor en relaciones sexuales, falta de lubricación…) quizás sea hora de consultar a un profesional.